Con un susurro, cerca de su oreja para que sólo ella lo oiga, le digo duramente - No sé a que juegas, pero conmigo has acabado ya. Para que no caigas mas bajo, para que no quedes cómo una idiota, vete.
Así. Sin más. Me he cansado de esa niña pija y su mal humor. Me vuelvo hacia Annie, a la seguro tengo que dar explicaciones o algo, Ariel a venido tan rápido que ni siquiera me ha dejado presentarle a la que era mi antigua vecina. Así que me acerco a la chica, que me mira con una mezcla de furia y pregunta en sus preciosos ojos chocolate. Le cuento brevemente lo que pasa con la tía esa y me dice - No me extraña que estés enfadado con ella - Y sonríe, de esa manera que amansaría a una fiera.
Hablamos un rato más, pero se nos acaba el tiempo. Tengo que marcharme pronto y últimamente están pasando lista para ver si llegamos con nuestros respectivos grupos. Es raro dicen que es para que nadie se escape con otra persona, presumible mente para ir a perderse con la pareja o con la persona que te guste. Pero me huele raro, creo que sirve para que nadie nos escapemos de la Academia, justo cuando queda tan poco para que comiencen los Juegos del Hambre.
Así que me levanto y para que el peso de la tensión en medio del silencio se haga más ligero entre ella y yo, me quito los granitos de arena del pantalón. Me voy a levantar cuando ella, me agarra de la muñeca. Me detengo y veo que sus ojos brillan cómo diamantes. Se levanta y veo que casi somos de la misma altura. Se acerca lentamente a mí, dejando claro que le importa bien poco que el espacio entre ella y yo sea casi inexistente.
- Finnick...- murmura.
Mi mente está hecha un lío total. Y creo que le confusión llega a mis ojos porque se retira un poco, con la cara encendida por el color. Pone las manos a su espalda y me mira con cierta pena.
- ¿Tienes miedo? - susurra. La pregunta me deja un poco confuso.
- A todas horas - le digo. Pareceré un tipo muy duro y tal, pero tengo tanto miedo que a veces me parece que ese miedo inunda mis ojos. Me aterra que alguien lo pueda ver.
- ¿De qué tienes tanto miedo?
- De que cierre los ojos y cuando los vuelva a abrir esté solo... bueno, que tú no estés a mi lado...
- No te preocupes Finnick, siempre estaré a tu lado aún cuando incluso parezca que no lo estoy ¿De acuerdo?
- Vale - digo tímidamente. Qué pedazo de tía. Menos mal que tuve la suerte de conocerla.
Sonríe y me da un abrazo bien fuerte. Luego se alza de puntillas e increíble mente cerca de mi boca, me planta un beso de despedida. Vuelve a sonreír y se va corriendo con su cubo lleno de conchas para la habitación de su madre. No sé pero la sensación de sus labios contra mi piel me proporcionó energía renovadas y salí de aquella cueva, con una risa tonta.
Fui corriendo hasta alcanzar a mis compañeros que hacían el camino de vuelta hasta la academia. Me encontré con Jareth y Jeff, que al ver mi mirada risueña y mi injustificada risa tonta, empezaron a hacer teorías. Me reí con ganas, era feliz, no lo era desde hacía tiempo y me gustaba esta sensación rara que corría por mis venas.
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